miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿POR QUÉ EL CONFLICTO MARXISMO-ANARQUISMO ?

A pesar de la mala prensa generalizada sobre el socialismo marxista y
el anarquismo, es fácil constatar la superioridad en valores,
comparados con los miserables y agónicos del sistema capitalista en
que vivimos aquí y en casi todo el mundo. Esto me recuerda la canción,
¡"Si no fuera por el casi, caramba, casi me caso contigo..."!, y
pudiera llamarse: Cuba, Corea del Norte y el socialismo más antigüo
-próximo al siglo- de Bielorrusia, que constituyen la puerta abierta a
la esperanza alternativa de "matrimonio" universal, fraternalmente
solidario de futuro.
Por otro lado, respecto al conflicto arriba indicado, me retrotrae a
la crítica de Proudhon a la filosofía de Marx, considerándola "la
filosofía de la miseria". Replicándole éste a la suya, con "la misería
de la filosofía". ¿Cómo interpretar ambas temáticas de profundo
calado? Proudhon argüía -con cierta ingenuidad- el rechazo a los
análisis científicos de la dialéctica materialista histórica, y Marx
respondía que era -resumiendo- un idealista del socialismo utópico.
Considerando ambas filosofías políticas, intentaré reflexionar
señalando algunas diferencias cualitativas, causísticas y
organizativas de las dos corrientes ideológicas, en busca de una
sociedad de justicia igualitaria, liberadora y emancipatoria. Proudhon
era un personaje autodidacta, crítico con el capitalismo. Tomó parte
en la creación de la filosofía anarquista y promovió el antimarxismo.
El anarquismo se fundamenta en valores imperecederos, entre otros,
está el desarrollo humano en libertad y la autogestión asamblearia,
inspirado en cierta medida, en planteamientos idealistas proudhonianos
del socialismo utópico, pudiendo inducir a errores de dogmatismo
-verdades absolutas- y sectarismo, que predispone al fracccionamiento
organizativo: CNT, CGT, Solidaridad Obrera... Estas actitudes
dificultan el mítico eslogan: "El pueblo unido, jamás será vencido".
Para facilitarle es imprescindible la apertura transversal, basada en
el materialismo histórico (aprender de la práctica) y el materialismo
dialéctico (combatir los absolutismos). Su práxis es compatible con la
asamblearia y autogestionaria anarquista. Lo acreditan las
experiencias socialistas en la U.R.S.S. y China de cooperativismo
autogestionario, en Yugoslavia la autogestión del Mariscal Tito y la
política cubana de participación ciudadana sin restricciones.

Dado el estado agónico-terminal del capitalismo, no queda otra opción
de futuro que el socialismo, de cuyos valores en Cuba -axfisiada por
el bloqueo-, Corea del Norte y Bielorrusia plantan cara al
imperialismo. De Cuba informaré próximamente. Estos estados son el
referente para la expansión del socialismo, cuyo código
deontológico-político, consiste en el respeto a todas las personas y a
sus culturas para fomentar el desarrollo humano y social,
estableciendo relaciones de cooperación fraternales y soberanas, en
plano de igualdad internacional, exentas de perniciosas ingerencias
contaminantes...
La filosofía marxista en la que se basan, se fundamenta en un
exhaustivo análisis del capitalismo, que no resiste -sin rubor- la
mínima comparación de valores con el socialismo. Es cierto que éste
comete -inevitablemente- errores, pero el capitalismo, por su cruel
política de explotación humana, especulativa y belicista criminal,
inevitablemente está en el error, como podemos observar.

Respecto al histórico conflicto marxismo-anarquismo, la principal
causa política del enfrentamiento la sitúo en la vía al socialismo
comunista -con patrimonio común público-, presentada por Lenin en su
tratado 'El Estado y la Revolución', consistente en ejercer la
política mediante las instituciones. Eso sí, con riesgo de cometer
errores autoritarios y burocráticos. Para evitarlos, considero
importante el entendimiento con la filosofía libertaria -substrato del
anarquismo-, para eliminar el enquistamiento por ambas partes con
diálogo constructivo. Las intransigencias, han impedido la posibilidad
de sintonizar las dos filosofías -alternativas al capitalismo-, más
importantes del siglo XIX, cuyo desarrollo, culminó en el XX,
adquiriendo plena necesaria urgencia en este siglo.

La política transformadora liberadora socialista, pasa por
planteamientos unitarios sinceros, partiendo de actitudes honestas,
críticas y autocríticas, valorando el rigor científico que proporcione
el conocimiento de las cosas, para estimular el compromiso sincero
-sin prejuicios-, creyendo en lo que se hace, "porque la fe mueve
montañas", no sólo la divina, también la humana, incompatibles con
egos... En este aspecto, ¿por qué la filosfía revolucionaria
cientítica marxista coincide en lo esencial con la filosofía profética
del Nuevo Testamento? Quienes hemos tenido la oprtunidad de vivirlas
profundamente, sentimos dolor por la cruel y cínica denostación del
marxismo por el capital, también por la manipulación del cristianismo
primitivo por el poder de la Iglesia Católica, "catequizada" por el
capitalismo. Ante lo mal que está la sociedad, la juventud no debe
permitir que no pueda independizarse, ni realizarse personal y
socialmente. ¿Cómo hacerlo si el 50% está en paro y el otro 50%
precarizado? ¡La sumisión no es la solución! El sistema nos engaña,
por lo que hay que rebelarse, exigiendo principios elementales de
justicia igualitaria. ¿Cómo aceptar la legalidad si falta legitimidad?
Los citados estados socialistas no tienen estos problemas, ni otros
muchos graves. Para alcanzar a esos pequeños paraísos sociales -no
fiscales-, hay que exigir la Renta Social Básica universal, como
plataforma digna hacia el socialismo liberador.

paco torre soberón

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